Es simple, pero…


A veces se complica tanto lo simple… ¿No te ocurre a ti también? Algo que tendría que ser tan simple y sencillo, de pronto se convierte en una maraña de controversias y discusiones que nublan nuestro entendimiento y meten nuestra vida en toda una tormenta de sensaciones y emociones.

Por un lado a lo lejos ves un cielo azul claro y limpio, sabes hacia donde ir y a donde vas a llegar; pero por otro lado en el presente sólo ves nubes negras de tormentas de granizo y agua que parece que van a hacer naufragar la barca donde vamos, y pensamos… "de qué vale ver el azul del cielo a lo lejos, y saber el destino, si es muy probable que no llegue."

Mi querido amigo, mi buen amigo y sobre todo bueno porque no puedes contestarme, porque a veces uno necesita oídos solamente… (u ojos en este caso), en el interior sabemos la respuesta pero como en el Getsemaní necesitamos derramar las lagrimas y aun sabiendo la respuesta necesitamos hacer el intento… "si puedes, haz pasar de mi esta copa…"

O como Elías debajo del enebro deseando morir, gritando, exclamando: "mátame ya…" Pero en lo íntimo el silbo manso y apacible de Dios no se detiene, en la tormenta el susurro de sus labios es más fuerte que las olas y más impetuoso que el viento. ¿Por qué es así? Por favor si lo descubres… escríbeme lo antes posible.

Un gran amigo, casi un padre como el que no tuve en lo espiritual, un hombre trabajador hasta lo incansable, todos sus deseos y pensamientos fueron y son para El, un Padre en toda la magnitud de la palabra, formador de vidas, pionero en todo, que después de años de trabajo junto a su esposa… comienza a ver los frutos de tantas privaciones, renuncias y sacrificios, una iglesia en multiplicación, reconocimiento nacional e internacional, y sobre todo en el cielo, cuando llega el tiempo de disfrutar el desarrollo de tanto trabajo, y darse vuelta para compartirlo con la que en el sufrimiento y en el dolor, en la necesidad y también en las alegrías, cuando llega el tiempo de ver el fruto de tantas siembras, las manos amorosas del Eterno se abren y el susurro del omnipotente la llama… a ella… su compañera, la que mejor lo entendía, con la que ya no necesitaba hablar para decirse las cosas, justo en ese momento…

Seguramente hubiera preferido sus quejas a los halagos de sus pares, hubiera elegido sus enojos y las llamadas de atención a las llamadas de invitaciones del mundo… Cuando todo parecía ya tan simple, cuando el cielo celeste ya estaba tan cerca y el destino tan cercano,… y de pronto todavía sigue lloviendo… en la barca de pronto todos se desorientan, se aprietan, siguen remando pero no saben que sucederá y en medio de las altas olas de la desesperación y los vientos de confusión, una figura se levanta tomando firme el timón y dando ordenes para redirigir el barco… Todos lo miran y aunque parezca imposible después de tantas lagrimas que secaron sus fuentes y lleno de interrogantes en lo íntimo, después de haber gritado en su Getsemaní… se escucha: "Padre hágase tu voluntad y no la mía"

El vació queda… es cierto… pero sin poder decirte como en el timón firme como un pedazo mismo del barco está Él…

Sí mi amigo… ¿Sabes? En realidad somos un pedazo mismo del barco y verlo allí me consoló a mí. ¡Qué irónico no? Yo había ido a consolarlo a él…

Sólo otro pensamiento… para alguien que quiero mucho… Gracias.

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